Malvasía Aromática de La Palma: del recurso vitivinícola al activo cultural

Ainara Murillo durante las Jornadas de la Malvasía en Fuencaliente, La Palma.

Fuencaliente de La Palma · IV Jornadas de la Malvasía, la Viña y el Vino 2026

Contexto

Ainara Murillo fue invitada a participar en la mesa “El vino y el territorio de la malvasía”, dentro de las IV Jornadas de la Malvasía, la Viña y el Vino, celebradas en Fuencaliente de La Palma los días 15 y 16 de agosto de 2026.

La mesa reunió a bodegas, agentes del territorio, universidad y profesionales del enoturismo para reflexionar sobre el potencial de la Malvasía Aromática como motor de desarrollo cultural y económico, y sobre su capacidad para activar el territorio desde el vino, la cultura y el enoturismo.

En Fuencaliente, la Malvasía Aromática tiene una dimensión que supera lo estrictamente vitícola: está vinculada al paisaje, a los saberes agrícolas, a la memoria local y a la identidad cultural del municipio.

Pregunta

¿Cómo puede una variedad de uva convertirse en un activo cultural para todo un territorio?

Esta mirada permite conectar capas que habitualmente aparecen separadas: paisaje, historia, producción, saberes, gastronomía, hospitalidad, relato, comunidad y economía local. Abordamos la Malvasía desde una perspectiva sistémica, identificando las relaciones que construyen su valor cultural y territorial. La propuesta no consiste en añadir nuevas actividades alrededor del vino, sino en hacer visibles y activar las conexiones que ya existen, para construir una lectura más amplia del papel que la Malvasía puede desempeñar en el territorio.

Aportación

Mi intervención se centró en ampliar la lectura de la Malvasía Aromática más allá de la variedad y del vino como producto, para entenderla como parte de un sistema cultural y territorial.

La reflexión se articuló alrededor de tres movimientos:

  1. Leer
    Reconocer los activos culturales, materiales y simbólicos vinculados a la Malvasía Aromática: paisaje, viticultura, memoria, saberes, bodegas y comunidad. Esa lectura incorpora además una pieza fundamental: las personas que sostienen el paisaje.

    La Malvasía no existe culturalmente al margen de quienes cultivan la viña. Viticultoras y viticultores no son únicamente agentes productivos; son portadores de conocimiento, memoria y continuidad territorial. Su trabajo mantiene vivo un paisaje cultural y hace posible que ese paisaje pueda convertirse después en patrimonio, identidad o experiencia enoturística.

  2. Conectar
    Propuse poner en relación ámbitos que con frecuencia se abordan por separado: viticultura, patrimonio, turismo, gastronomía, cultura, administración y comunidad.

  3. Proyectar
    Planteé la posibilidad de activar la Malvasía Aromática como un activo cultural capaz de articular identidad, experiencia y desarrollo territorial.

Mi intervención buscó así desplazar la conversación:

  • de la variedad al sistema cultural

  • del recurso al activo

  • del producto al territorio

  • del productor al agente cultural

  • del relato aislado a una arquitectura de valor compartida

“Las viticultoras y los viticultores deberían ser patrimonio cultural. Sin ellos no hay identidad, no hay territorio y, obviamente, no hay turismo.”
— Ainara Murillo
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El mosaico cultural del vino: una lectura sistémica del vino, el territorio y la experiencia enoturística