La Catarsis de la Uva: cuando la cata se convierte en ritual

La Catarsis de la Uva, experiencia de cata ritual y dirección cultural en Barcelona.

Barcelona · 2025 · Barcelona Design Week

Contexto

La Catarsis de la Uva, concebida y dirigida por Ainara Murillo desde Malva, fue presentada dentro del programa OFF de Barcelona Design Week 2025, un contexto dedicado al diseño, la experimentación y a la capacidad de las prácticas creativas para generar nuevas formas de relación con los objetos, los materiales y nuestro entorno. Desarrollada en colaboración con Alexandra Navas Studio, la propuesta exploró el vino desde la artesanía, el rito y su dimensión simbólica, transformando la cata en una experiencia sensorial y colectiva.

Malva llevó esa conversación al origen para explorar la uva no solo como materia prima, sino como una materia cargada de paisaje, temporalidad, fragilidad, trabajo, conocimiento y cultura.

Pregunta

¿Qué cambia cuando cambiamos el formato de la cata? ¿Puede la cata convertirse en un dispositivo cultural?

La Catarsis de la Uva explora precisamente ese desplazamiento: de la degustación como formato de transmisión a la cata como ritual, mediación y construcción colectiva de significado. La fermentación funciona como metáfora del proceso creativo: algo lento, incierto y no lineal, donde la materia cambia a través del tiempo, la presión y su relación con el entorno. Esa correspondencia entre transformación de la uva y transformación creativa estaba en el centro del concepto original del proyecto.

Aportación

Mi aportación se centró en transformar la cata convencional en un dispositivo de mediación cultural, utilizando el vino, el ritual, la artesanía y la participación para construir una experiencia compartida.

La cata se articuló mediante un relato simbólico en cuatro tiempos:

  1. Espera
    Introducir el tiempo como parte fundamental tanto del vino como de cualquier proceso de transformación.

  2. Ruptura
    Entender el cambio como el momento en el que la materia abandona su estado anterior y se abre a nuevas posibilidades.

  3. Herida
    Reconocer la fragilidad, la alteración y la incertidumbre como parte de los procesos creativos.

  4. Deseo
    Abrir el proceso hacia aquello que todavía no existe: la transformación como posibilidad.

Esta secuencia —espera, ruptura, herida y deseo— formaba parte de la dramaturgia original de la experiencia. La experiencia reunió a Niu Celler, de la Conca de Barberà, y Celler Comalats, de Costers del Segre–Segarra: dos bodegas procedentes de territorios próximos, pero atravesados por paisajes, variedades, condiciones e identidades propias. Su presencia permitió construir una conversación alrededor de la proximidad y la diferencia, la continuidad y la frontera. Cada vino ofrecía una lectura particular del lugar; juntos hacían visible que la cultura del vino también se construye mediante las relaciones entre territorios, materias y personas.

La artesanía contemporánea introdujo una nueva capa de interpretación. Alexandra Navas creó una pieza textil en forma de racimo cuya gradación cromática recorría simbólicamente la transformación de la uva al vino. Durante la cata, las personas participantes fueron interviniendo colectivamente la pieza hasta convertirla en un registro material de la transformación compartida.

El proyecto permitió desplazar la experiencia:

  • de la degustación al ritual

  • del producto a la materia cultural

  • del espectador al participante

  • de la explicación del vino a la construcción colectiva de significado

“Cuando cambiamos el formato de la cata, también cambia la forma en que entendemos el vino”
— Ainara Murillo
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